DIOS SE ACORDO DE UN NIÑO

Mateo 18:19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

Hace dos días me llamó una discípula de nuestro ministerio para decirnos que habían secuestrado en Honduras en Olancho a un niño de 11 años de una familia cercana a ella y que estaban pidiendo $250.000 dólares.

A las dos orar reunimos el equipo de intercesión de nuestra iglesia, todos nos arrodillamos en la sala de esa casa y oramos con base en Daniel capítulos 9 donde el Espíritu Santo guió a Daniel a pedir perdón por los pecados de todo Israel y así hicimos por los padres del niño secuestrado. Durante el tiempo de oración hubo personas que lloraron ante el Señor por la vida del niño, ese tiempo de oración fue glorioso, experimentamos la presencia de Dios en una forma poderosa y al final le dimos gracias a Dios por habernos escuchado.

Ayer en la mañana estuve orando con un grupo de pastores amigos por esta necesidad y cerca de las 5 pm me llamaron para darme la noticia que habían encontrado vivo al niño y abandonado en un río. Gracias Dios por la respuesta.

Por este testimonio quiero compartir la oración que hizo Ana (la estéril), después de haber tenido respuesta a su oración en la cual pedía un hijo.

1 Samuel 2:1-11 (RVC)

Cántico de Ana

2 En su oración, Ana dijo:

En ti, Señor, mi corazón se regocija;
En tu nombre, mi fuerza es mayor.
Ahora puedo burlarme de mis enemigos
porque me regocijo en tu salvación.
Nadie es santo como tú, Señor.
Fuera de ti, no hay nadie más.
No hay mejor refugio que tú, Dios nuestro.

Que nadie se jacte ni sea altanero;
que aparte la insolencia de sus labios,
porque sólo el Señor es quien lo sabe todo;
es el Dios que pondera toda acción.
El Señor quiebra los arcos de los poderosos,
y reviste de poder a los débiles.
Los que eran ricos, ahora mendigan trabajo;
los que sufrían de hambre han sido saciados.
Aun la estéril ha dado a luz siete hijos,
y la mujer fecunda ahora desfallece.
El Señor da la vida, y la quita;
nos lleva al sepulcro, y nos rescata de él.
El Señor da pobreza y riqueza;
el Señor nos humilla y nos enaltece.
Al pobre lo levanta de la nada,
y saca de la inmundicia al mendigo
para sentarlo entre los príncipes.

Del Señor son las bases de la tierra;
sobre ellas ha afirmado el mundo.
El Señor vigila los pasos de sus fieles,
pero los impíos mueren en medio de las tinieblas,
Porque nadie triunfa por sus propias fuerzas.
10 Ante el Señor son derrotados sus enemigos;
desde el cielo lanza rayos sobre ellos.
El Señor es juez de los confines de la tierra;
otorga poder al Rey que escogió,
y exalta el poder de su Ungido.

11 Elcana regresó a su casa en Ramá, y el niño se quedó a servir al Señor bajo la supervisión del sacerdote Elí.